Crónica de la peregrinación a Santiago de Compostela

La Delegación de Infancia y Juventud de la Diócesis de Osma-Soria realizó, del 6 al 13 de julio, una peregrinación a Santiago de Compostela; el grupo de peregrinos estuvo formado por 32 personas.

Salimos de Soria el Domingo 6 a las 10 de la mañana y, tras celebrar la Santa Misa en El Burgo de Osma presidida por nuestro Obispo y ser enviados por él con su bendición, iniciamos nuestro camino hacia Tui, a 107 km. de la tumba del Apóstol. Por delante había un largo camino que andar aunque las motivaciones e ilusión de cada uno de los peregrinos superaban las dificultades que pudiesen surgir.

El transcurso de los días llevaba una misma estructura: nos levantábamos temprano, desayunábamos, recogíamos todo y realizábamos una oración antes de ponernos en camino. Cada persona caminaba a su ritmo, compartiendo momentos con los compañeros o peregrinos que conocían en el camino, o bien buscando la soledad y encontrarse con Dios. Llegados al destino, tocaba instalarse y comer para reponer fuerzas; tras una excelente y abundante comida, llegaba el momento del tiempo libre en el que poder descansar o hacer algo de turismo. Las 19.30 h. era la hora en la que el grupo se juntaba y tenía la catequesis conjunta en la que se trataron diversos temas (la cercanía de Dios, el amor de Dios manifestado en su misericordia, la realidad de la Iglesia, todos somos peregrinos…); tras ella, la celebración de la Santa Misa. Cenábamos, compartíamos momentos de impresiones y sentimientos a lo largo del día, y tras la oración nos disponíamos a descansar para poder realizar la siguiente etapa con fuerzas.

La primera etapa fue de Tui a Porriño (18.7 km.): fue una etapa relativamente fácil y cómoda, muy llana y con mucha sombra. En apenas cuatro horas habíamos llegado a la casa parroquial de Porriño, lugar donde pasamos la noche. La segunda etapa fue de Porriño a Redondela (15.2 km.): aunque cuando nos levantamos parecía que íbamos a tener que caminar con lluvia, el tiempo respetó nuestro camino; fue una etapa con subidas y bajadas pronunciadas que requirió más esfuerzo, comenzaron a aparecer las primeras ampollas y dolores de rodillas como signo de esfuerzo en el camino. La tercera etapa fue de Redondela a Pontevedra (18.2 km.): fue una etapa con muchos desniveles pero más fácil de lo esperado porque comenzamos a caminar pensando que serían en torno a los 24 km.; la llegada a Pontevedra supuso una alegría para todos los peregrinos ¡y más aún cuando supimos que esa noche dormíamos sobre colchón! La visita a la iglesia de la Virgen Peregrina nos dio fuerza para continuar en el camino. La cuarta etapa fue de Pontevedra a Caldas de Reis (23 km.): fue una de las etapas más largas a lo que había que añadirle el cansancio y las pequeñas dolencias del esfuerzo realizado en las etapas anteriores; nos relajamos en las termas y descansamos en el Colegio de las Hermanas Salesianas. La quinta etapa fue de Caldas de Reis a Padrón (18.5 km.): fue una etapa dura y con mucha diferencia de tiempo entre los primeros y los últimos en llegar al destino; por la tarde disfrutamos de un mercado medieval y pudimos degustar los famosos pimientos de Padrón. La última etapa se desarrolló de Padrón a Santiago (25.2 km.): fue la etapa más dura en cuanto a distancia y cansancio acumulado; los últimos 6 km. parecían interminables pero, desde el momento en el que se divisaron las torres de la Catedral, todo se hizo más sencillo. Llegamos a Santiago, nos reunimos todos y juntos entramos rezando a la Catedral. El Apóstol nos esperaba a cada uno y fuimos a su encuentro.

El Domingo, en la Catedral, participamos en la Santa Misa del peregrino junto a muchos peregrinos provenientes de diferentes países. Fue un momento especial en el que pudimos comprobar la universalidad de la Iglesia reunida en torno a la Eucaristía. Después de comer emprendimos la vuelta a Soria, un viaje largo y distinto al de ida.

Fuimos con las mochilas cargadas de ilusión, propósitos y objetivos que cumplir en el camino; volvimos con las mochilas cargadas de superación, fuerza y ganas de comenzar otra vez un nuevo camino con la ayuda de Dios que se nos hizo tan cercano en el camino.

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Delegación de Infancia y Juventud

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