Santa María de Huerta celebra la fiesta de san Bernardo

El Monasterio de Santa María de Huerta acogió el pasado 20 de agosto la celebración de la fiesta de san Bernardo de Claraval, una jornada especialmente significativa tanto para la comunidad cisterciense como para el pueblo, que celebra en esta fecha a su patrón.

 

La Eucaristía reunió a la comunidad monástica, vecinos de Santa María de Huerta, fieles y visitantes en torno a la figura de uno de los grandes maestros de la espiritualidad cisterciense. San Bernardo, abad de Claraval, fue una de las personalidades más relevantes de la Iglesia del siglo XII y dio un impulso decisivo a la expansión y espiritualidad del Císter.

 

En su homilía, el Administrador diocesano presentó a san Bernardo, ante todo, como un hombre que supo descubrir qué es lo verdaderamente esencial y hacer de Dios el centro de su vida. A partir de las lecturas de la celebración, invitó a preguntarse qué lugar ocupa Dios en nuestra vida en medio de los trabajos, proyectos y preocupaciones de cada día. Comentando las palabras de Jesús (“Vosotros sois la luz del mundo”), recordó que tanto el monasterio como cada cristiano están llamados a ser luz: la comunidad monástica mediante la oración, la fraternidad y la acogida; y cada fiel a través del amor, el cuidado de los demás, el perdón, la honradez y la esperanza vividos en las circunstancias ordinarias de la vida.

 

El Administrador diocesano destacó también los profundos vínculos que unen desde hace siglos al monasterio y al pueblo de Santa María de Huerta, animando a conservar y transmitir sus raíces cristianas no como memoria de un pasado hermoso, sino como una fe viva que ilumina el presente y abre caminos de esperanza hacia el futuro. Finalmente, retomó la invitación que el papa León XIV dejó durante su reciente visita a España, Alzad la mirada, y pidió, por intercesión de san Bernardo, aprender a vivir con la mirada puesta en lo alto y el corazón atento a quienes tenemos cerca, siendo una luz humilde que ayude a los demás a encontrar el camino hacia Dios.

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