Del lunes 24 hasta el viernes 28 de agosto se celebró en el Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta la segunda tanda de ejercicios espirituales para sacerdotes organizados por la diócesis. El director fue D. Jorge Cabal Fernández, sacerdote diocesano de Oviedo y párroco de San Lorenzo en Gijón. En los ejercicios participaron 12 sacerdotes, algunos venidos de otras diócesis.
El silencio, dos meditaciones diarias, una liturgia muy cuidada y la oración personal centraron estos días tan importantes para la vida de los sacerdotes.
La Eucaristía de clausura de los ejercicios fue presidida por el Administrador Diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez Millán. En su homilía, invitó a los sacerdotes a volver a lo esencial de su ministerio: anunciar a Cristo crucificado y vivir unidos a Él. Recordó que la autoridad sacerdotal solo es cristiana cuando se hace servicio y que toda relación pastoral exige delicadeza, transparencia y respeto a la libertad de las personas. A partir de la parábola de las diez vírgenes, subrayó la necesidad de cuidar el «aceite» que mantiene encendida la vida sacerdotal: la oración, la Eucaristía, la fraternidad y la revisión sincera de vida. Finalmente, evocando a san Agustín, animó a reconocer con humildad la propia fragilidad y a dejar que la gracia de Dios la transforme.





