El jueves 21 de mayo, tuvo lugar en la Casa diocesana de Soria una conferencia con motivo del Año conmemorativo de San Pedro de Osma a cargo de Jesús Alonso Romero bajo el título “San Pedro de Osma y la restauración de la diócesis”.
San Pedro de Osma fue el primer obispo que residió en Osma después de la dominación musulmana. Era un monje cluniacense francés que, junto con otros compañeros, fue llamado para colaborar con el arzobispo Bernardo de Toledo en su empeño por introducir y extender en las tierras hispánicas conquistadas a los musulmanes las tendencias ideológicas, culturales, litúrgicas y espirituales vigentes en Europa y que tenían como modelo a Cluny.
En la charla, se recordaron algunos datos biográficos, desde su nacimiento en Bourges, hacia el año 1040, pasando por su profesión monástica en Saint-Orens de Auch, su estancia en el monasterio de Sahagún y en el arcedianato de Toledo, cargo desde el que, en 1101, fue elegido obispo oxomense para ser el primer prelado que residiera en Osma tras el dominio musulmán y para restaurar y organizar la diócesis.
San Pedro de Osma fue fiel reflejo de la espiritualidad de su época, marcada por la influencia del monasterio de Cluny. La vida monástica fue paradigma de santidad y guía espiritual, lo que favoreció la proliferación de monasterios. Las solemnes propuestas litúrgicas monacales se fueron imponiendo en todo el orbe cristiano, con ceremonias ambientadas por el canto gregoriano, con el propósito de hacer de los templos un anticipo del cielo en la tierra, una prefiguración de la Jerusalén celeste. Específicamente en tierras castellanas, uno de los cambios más perceptibles fue la sustitución del rito hispano mozárabe por el rito romano, promovido por los cluniacenses y como símbolo de unidad con la cristiandad latina y obediencia al Papa.
El ponente se detuvo especialmente en la labor de San Pedro de Osma como restaurador de la diócesis. Asumir el liderazgo de restaurar material y espiritualmente una diócesis que estaba carente de pastor efectivo desde hacía cuatrocientos años no era tarea baladí. Tampoco lo eran las circunstancias sociopolíticas del momento. Pedro promovió la construcción de un nuevo templo catedralicio. Al tiempo que se volcó en la promoción de la iglesia material trabajó con denuedo en la labor espiritual. Fue especialmente ardoroso en eliminar abusos y conductas corruptas y en defender los derechos de la Iglesia frente a la apetencia de ciertos nobles. La acción pastoral de San Pedro se enfocó en la reforma de las costumbres de los diocesanos, buscando la salvación de las almas, más que los intereses y comodidades del cuerpo, ejerciendo su ministerio sin altivez de presidente, sino con afecto de piadoso padre.
La charla finalizó con un sucinto recorrido iconográfico por el sepulcro del santo, en el que se esculpieron algunos de los prodigios más conocidos que San Pedro de Osma obró, y la admiración que su figura provocó ya en vida, reconocida en loor de multitudes, y la devoción de la que fue objeto desde que murió en olor de santidad.






