XXVI Día del Arciprestazgo de Tierras Altas

El pasado domingo, día 14 de Junio, tuvo lugar en San Pedro Manrique la celebración del XXVI Día del Arciprestazgo de Tierras Altas. Esta jornada de convivencia se viene realizando desde hace 26 años, tan solo salvando el parón de tres obligado por el Covid.

El Arcipreste Antonio Arroyo nos hace llegar su crónica:

 

El cartel, difundido por los distintos pueblos que componen el Arciprestazgo, anunciaba el motivo que centraba este año esta Jornada. Migración en nuestros pueblos / Oración por la paz.

A partir de las cinco de la tarde, se reunieron en el Centro Social de San Pedro Manrique las personas que fueron llegando desde los distintos pueblos. Comenzó la Jornada con el saludo y bienvenida del Arcipreste Toño Arroyo, que hizo un recordatorio de cómo está compuesto este Arciprestazgo. Tres UAPAs: El Valle-Almaraz, con 24 localidades; Almajano-El Campillo, con 33 localidades y San Pedro Manrique, con 56. Está atendido pastoralmente por seis sacerdotes y una religiosa. Cuenta con un grupo de celebrantes de la Palabra y tiene un Grupo-Consejo Pastoral Arciprestal, compuesto por unos 20-25 laicos que durante este curso nos hemos venido reuniendo una vez al mes.  Se hizo también una breve memoria del recorrido de estos encuentros: lugares y “temas” que los han conformado. 

Se explicó el motivo de este encuentro, ante la realidad significativa de migrantes que hay en el Arciprestazgo, del servicio que se presta desde los pueblos, las parroquias, los servicios sociales…, que quieren hacer el camino y la tarea de: acoger, proteger, promover, integrar.

A continuación, Pili, trabajadora social del CEAS de Tierras Altas, aportó los datos sociológicos que ayudaron a centrar el tema referente a la población migrante que hay en el Arciprestazgo. Una media de un 10% componen la población migrante en el Arciprestazgo, destacando la cantidad en municipios como Castilfrío de la Sierra, 26%; Yanguas, 24%; San Pedro Manrique, 22% y Almarza, 11%. Por país de origen, la mayor población llega de Marruecos, seguido Bulgaria, Rumanía, Ecuador… Esta población significativa ayuda a rejuvenecer la población y mantener servicios en los pueblos, siendo significativa la población infantil que apoya el mantenimiento de escuelas en distintos pueblos. A nivel laboral, el campo de servicios, la empresa agroalimentaria, la construcción, servicios domésticos…, son los sectores de trabajo más habituales de esta población migrante, a la vez que aportan un aspecto multicultural y de variedad cultural y religiosa.

Seguidamente Ricardo, director diocesano de Cáritas, intervino para comunicar y explicar los servicios habituales y extraordinarios que Cáritas ofrece a la población general y a la población migrante en nuestra diócesis. Terminadas estas intervenciones, tocó el turno a distintos migrantes para narrar el testimonio de su realidad desde su llegada a España y nuestro Arciprestazgo y el camino que recorrieron hasta llegar a su situación actual. Siete personas de los siguientes países: Marruecos, Bulgaria, Colombia, Ecuador, Argentina, Argelia y Rumania, expusieron su realidad, que en la actualidad consideran como buena y estable, después de las distintas razones, variadas, complejas y complicadas que los llevaron de dejar sus países. Hablaron de las ayudas y apoyos recibidos de las diversas entidades de nuestros pueblos.

Tras un breve descanso, pasamos a otro motivo especial que teníamos para celebrar en este día: Oración interreligiosa por la Paz. Se ambientó un “altar” con un cirio de luz, con la palabra PAZ escrita en todos los idiomas de las personas que habitamos nuestros pueblos, la Biblia y el Corán. Desde este espacio hubo canciones variadas; textos Bíblicos y del Corán que hablan de la paz; plegarias personales por distintas intenciones; intervenciones de oración en los distintos idiomas; signos de acoger la luz personal del cirio de luz-paz; saludo fraterno de la paz y la oración de San Francisco: “Hazme instrumento de tu paz”. Supuso un momento importante en el encuentro que a todos nos ayudó a seguir descubriendo que este deseo de paz habita en nuestros corazones y es una realidad que deseamos para todos los pueblos de la tierra y para el corazón de cada una de las personas.

Como todo encuentro que se precie, se terminó con una merienda compartida en la que hubo presentes alimentos de la variada y rica gastronomía de los diversos países y culturas de los asistentes. Compartir mesa con las aportaciones variadas, es otro valor.

Fortalecer la relación entre la realidad variada y distinta de las personas que habitamos nuestros pueblos, mantener y crecer juntos en respeto y en una convivencia sana, aceptación de lo distinto, mantener esta rica diversidad desde la normalidad, aportar lo personal para enriquecer lo común…, serían como las conclusiones, retos y compromisos que nos llevamos cada uno al volver a nuestros lugares habituales, para seguir viviendo con la dignidad que supone ser persona. “Todos son iguales a los ojos de Dios”

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