Nuestra Diócesis celebra la Jornada de la Vida Consagrada

Cada dos de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, la Iglesia celebra la Jornada de la Vida Consagrada, este año bajo el lema “¿Para quién eres?”. El lema está relacionado con el espíritu del Congreso de Vocaciones de 2025, recordándonos que somos “una vocación para la misión”. Como indica el mensaje de los obispos, la pregunta “¿Para quién eres?” busca una respuesta de amor y servicio a los demás.

Los religiosos y religiosas de nuestra Diócesis celebraron este día con una Eucaristía presidida por el Administrador Diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez Millán, en la Iglesia de Santo Domingo de Soria a las 19.30h de la tarde, junto a la Comunidad de Hermanas Clarisas.

En su homilía, el Administrador diocesano se dirigió con gratitud y cercanía a las personas consagradas presentes en la diócesis, destacando su vocación como una vida ofrecida y puesta cada día en manos de Dios para el bien de la Iglesia y del mundo.

A partir del relato de la presentación de Jesús en el templo, subrayó que toda vocación auténtica (y de modo particular la vida consagrada) nace de la disponibilidad humilde: dejarse llevar, ofrecer y confiar, incluso en medio de la fragilidad y la incertidumbre. En este sentido, recordó que la vida consagrada es una entrega cotidiana, sostenida no por seguridades humanas, sino por la fidelidad de Dios.

Destacó de modo especial el valor de la vida contemplativa, representada en la diócesis por las comunidades que, desde el silencio y la oración, sostienen la vida de la Iglesia desde dentro, a semejanza de Simeón y Ana. Subrayó que sin esta fidelidad escondida no es posible una auténtica renovación eclesial.

Al hilo del lema de la Jornada, planteó la pregunta “¿Para quién eres?” como una llamada a recordar que la vida consagrada no se pertenece a sí misma: es para Dios, para los hermanos (especialmente los más vulnerables) y para la Iglesia, como memoria viva de la primacía de Dios. En este marco, subrayó la importancia de la comunión entre las distintas familias religiosas y su inserción real en la vida de la Iglesia diocesana.

Finalmente, invitó a dar gracias por el camino recorrido y a mirar el futuro con esperanza, animando a vivir (consagrados y laicos) con un corazón disponible, para que la vida cristiana sea ofrenda silenciosa, luz humilde y esperanza fiel al servicio del Evangelio en la Iglesia de Osma-Soria.

Comparte esta noticia
Facebook
X.com
LinkedIn
WhatsApp
Email