Mons. Melgar Viciosa, en el VII Encuentro Mundial de las Familias

En la mañana del martes 29 de mayo, el Obispo de Osma-Soria, Mons. Gerardo Melgar Viciosa, volaba a la ciudad italiana de Milán para participar en el VII Encuentro Mundial de las Familias; lo hacía como parte de la Delegación oficial de la Conferencia Episcopal Española. Mons. Melgar Viciosa viaja junto al Obispo de Alcalá de Henares que, como presidente de la Subcomisión episcopal de familia y vida, encabeza la Delegación española, así como junto al Arzobispo de Burgos y los Obispos de Bilbao, Teruel-Albarracín y Jerez.

«La familia: el trabajo y la fiesta» es el lema del Encuentro que arranca oficialmente el miércoles 30 y que se prolongará hasta el domingo, y que contará con la presencia del Santo Padre Benedicto XVI desde el viernes 1 de junio hasta el día 3, cuando el Papa lo clausure con la Santa Misa que se celebrará en el aeropuerto de Milán y en la que se espera que participen más de un millón de fieles.

Los Encuentros Mundiales

Los Encuentros Mundiales de las Familias, promovidos por el vaticano Pontificio Consejo para la familia, fueron instituidos en 1992 por Juan Pablo II. A partir de la primera edición, que se llevó a cabo en Roma, se han venido realizando cada tres años. Río de Janeiro, Roma (en el Jubileo del año 2000), Manila (en Filipinas), México o la ciudad española de Valencia han sido testigos de estos Encuentros en los que han participado millones de fieles del mundo entero.

Como en otras ocasiones, según se hizo público recientemente a través de un Decreto de la Penitenciaría Apostólica, los participantes en el VII Encuentro Mundial podrán recibir la Indulgencia Plenaria. De este modo, Benedicto XVI pretende «que los fieles se preparen espiritualmente de la mejor manera para el evento».

El Obispo de Osma-Soria y la familia

La institución familiar es uno de los temas preferentes del trabajo pastoral y de la predicación del Obispo oxomense-soriano. Recientemente, al principio del presente Curso pastoral, Mons. Melgar Viciosa publicó una Carta pastoral en la que, bajo el título La nueva evangelización y la familia, abordaba los asuntos más urgentes e importantes a desarrollar en torno a estas dos realidades, la familia y la nueva evangelización.

El Obispo de Osma-Soria siempre ha manifestado que la familia («basada en la unión entre el hombre y la mujer») es la clave del futuro del ser humano pues en ella «crece y madura armónicamente; es en la familia donde la persona es recibida; donde es valorada por lo que es; donde va creciendo armónicamente en todos los aspectos de la vida; donde encuentra el ambiente apropiado para poder desarrollarse para llegar a ser una persona equilibrada (…) donde desarrolla su ser esencialmente religioso y aprende a dar los primeros pasos como creyente: en ella aprende a saber Quién es Dios; sus primeras oraciones; descubre que Dios es el Padre Bueno que le quiere; comienza a valorar lo religioso como algo importante para su vida».

Los cambios sociales, políticos y culturales de los últimos años, declaró recientemente el Obispo de Osma-Soria, han conllevado consecuencias negativas para la institución familiar: «el falso concepto de libertad; la excesiva independencia económica de los cónyuges; las ambigüedades acerca de la relación de autoridad entre padres e hijos; la ambigüedad a la hora de hablar de la identidad misma de la familia, aplicando el término «familia» al referirse tanto a la que tiene su origen en el matrimonio de un hombre y una mujer como a otros modelos que nada tienen que ver con éste; las dificultades que la familia tiene hoy para la transmisión de los valores humanos y cristianos; la plaga del divorcio y la lacra inasumible y abominable del aborto; la instauración de una mentalidad anticonceptiva; etc.».

La consecuencia pastoral de lo anteriormente mencionado, para Mons. Melgar Viciosa, no es otra que «la formación de familias, por así decir, «secularizadas desde el nacimiento de las mismas», en las que se ha perdido o ha disminuido fuertemente el sentido cristiano de la vida y en las que hacen mella el secularismo, el hedonismo y el consumismo predominantes en la cultura actual. Padres secularizados que ya no vivieron en sus hogares los valores cristianos ni los valores humanos propios de la familia, que han contraído matrimonio y que no transmiten estos valores a los hijos porque no tienen experiencia de ellos». Por eso es urgente «la implantación de una pastoral familiar completa y seria es necesaria para anunciar a todos el Evangelio sobre el matrimonio y la familia, con audacia y valentía, dando razón de nuestra esperanza desde la libertad de los hijos de Dios. Pero, además, será un instrumento fundamental para superar el desafío de la cultura dominante que ignora el valor trascendente de la persona y exalta una libertad falsa y sin límites -que se vuelve siempre contra el hombre- ante el cual la Iglesia ha de proponer siempre la verdad sobre el matrimonio y la familia».

Por eso, «la Iglesia debe prestar un acompañamiento y apoyo que ayuden a la familia a recuperar la gran misión que le corresponde: ser la vía ordinaria y la mejor manera para trasmitir de unas generaciones a otras los valores humanos, sociales y cristianos».

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