El martes 3 de noviembre el Administrador Diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez Millán, presidió la Eucaristía de difuntos por los obispos, sacerdotes y religiosos fallecidos en la Diócesis. La celebración tuvo lugar a las siete de la tarde en Iglesia de San Juan de Rabanera de Soria. En esta Eucaristía, también se tuvo presente a los fallecidos en el accidente ferroviario de Urda (Toledo) el pasado 28 de octubre.
El Administrador diocesano recordó con gratitud a los obispos y sacerdotes difuntos que sirvieron a la Iglesia de Osma-Soria, anunciando el Evangelio, celebrando los sacramentos y acompañando a tantas personas en los momentos decisivos de su vida. Destacó especialmente la entrega perseverante de quienes atendieron las comunidades pequeñas y dispersas de la diócesis, compartiendo las alegrías y dificultades de sus pueblos.
A la luz de las lecturas, presentó a Cristo, el Buen Pastor, como fuente y modelo del ministerio sacerdotal. Señaló que la celebración era también una oración para que el Señor perdone sus pecados y los acoja en la plenitud de su amor. Las palabras de san Pablo, «he conservado la fe», sirvieron de invitación a vivir con fidelidad el tiempo presente y a mantener la confianza en Dios también en la debilidad y ante la muerte.
Finalmente, encomendó al Señor a las víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, y pidió por los heridos y sus familias, expresando la cercanía y la oración de la comunidad diocesana.










