El miércoles 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, la parroquia de Ólvega acogió la Jornada por la Vida bajo el lema “La vida, un don inviolable”.
El mensaje de los Obispos para esta jornada nos indica que “la defensa de la vida humana no es solo una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia”. “Se invita a todos, creyentes y personas de buena voluntad, a ser “enamorados” de la vida y no simplemente “acostumbrados” a una cultura del descarte”.
La delegación de Familia y Vida de la Diócesis organizó en la parroquia de Santa María La Mayor de Ólvega una hora de Adoración Eucarística por la Vida y como centro de la jornada, tuvo lugar la Eucaristía que fue presidida por el Administrador Diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez Millán.
En su homilía, el Administrador diocesano subrayó que la Anunciación revela el valor absoluto de toda vida humana, ya que Dios mismo quiso entrar en la historia comenzando como toda vida: pequeño, frágil y en el seno de una madre. Destacó que la vida es un don inviolable desde su inicio y no puede medirse por criterios de utilidad o conveniencia, sino por su origen en Dios.
A la luz de las lecturas, explicó que Dios no se impone, sino que se ofrece y cuenta con la libertad humana, como muestra el “sí” confiado de María, que abre la puerta a la vida. Desde ahí, invitó a preguntarse cómo se acoge hoy la vida en una sociedad que a menudo la condiciona, especialmente en sus etapas más débiles.
Asimismo, insistió en que la defensa de la vida no es sólo un principio, sino un compromiso concreto: acompañar, sostener, comprender y ofrecer apoyo real, especialmente a quienes viven situaciones difíciles. En este sentido, recordó que la Iglesia está llamada a ser un espacio de acogida y esperanza. Finalmente, animó a aprender de María a decir “sí” a la vida en lo cotidiano, reconociendo el valor de lo pequeño y frágil, y a convertirse en personas que acogen, cuidan y defienden la vida en todos sus ámbitos.


































