El pasado sábado, día 31 de enero, tuvo lugar en San Pedro Manrique el encuentro del grupo de laicos del Arciprestazgo de Tierras Altas con los sacerdotes y religiosas que componen el Consejo Pastoral. El motivo de dicho encuentro era celebrar una Jornada de oración, reflexión y convivencia para culminar el trabajo personal que se había ido realizando sobre el material enviado desde la Diócesis, de cara a la próxima Asamblea Eclesial de la Iglesia en Castilla a celebrar en Ávila, dentro de unos meses.
El día 30 de noviembre tuvieron la primera reunión en la que se presentó y entregó a todos los miembros el material que había que trabajar, reflexionar y poner en común sobre, “La conversión pastoral y misionera. Una llamada a la renovación del estilo pastoral y de las estructuras evangelizadoras.”
Se reunieron 19 personas llegados de las tres UAPAs del Arciprestazgo: Almarza-El Valle; Almajano-El Campillo y San Pedro Manrique-Yanguas-Fuentes de Magaña. Comenzaron con la acogida, saludos y un café, que sirvió para calentar el ambiente en una mañana, fría y con algo de nieve en el camino. Como avanza Antonio Arroyo «siempre hay alegría en el encuentro entre todos los miembros, que vamos reuniéndonos en distintos lugares del Arciprestazgo».
La oración en sintonía con el tema, preparada y realiza de manera tranquila, participada y “jugosa”, los puso en sintonía para el encuentro. En ella y en todo momento hubo un recuerdo emotivo, esperanzado y agradecido para el hermano sacerdote Martín, miembro de este Arciprestazgo y fallecido hace unos días. Sintieron su ausencia a la vez que agradecían “su ser y hacer”, también en la realidad arciprestal.
Posteriormente se centraron en el trabajo: recapitulación del mismo y situación en el momento de hoy: hicieron tres grupos para cada uno trabajar y concretar el apartado de cada uno de los tres bloques: 1º. “La conversión pastoral, personal y comunitaria”. 2º. “Renovación del estilo pastoral. Ser más cercanos y misioneros”. 3º. “Reforma de las estructuras. Organizarnos para la misión”.
Tras un buen y fecundo rato de trabajo en los grupos, y tras un descanso, pasaron a la asamblea de puesta en común, con aportaciones trabajas y variadas. Se recogieron las conclusiones del trabajo para enviarlas a la Vicaria de Pastoral, para con otras de nuestra diócesis, completar la aportación de nuestra iglesia diocesana de cara a la Asamblea Eclesial.
Con ello llegaron a la hora de la comida. Mesa y mantel compartidos en el mismo ambiente alegre, fraterno y hermanado que presidió también todo el trabajo de la mañana. Tras de la comida y animada sobremesa, hicieron una visita por el pueblo sampedrano. La iglesia parroquial de San Martín obispo, en donde apreciaron piezas hermosas del rico patrimonio religioso. Recorrieron las calles del pueblo y visitaron el Centro de Interpretación del Paso del Fuego y Fiesta de Las Móndidas. Las despedidas y la vuelta de cada uno a sus lugares habituales, puso fin a una jornada vivida con alegría y fraternidad. Como recuerda Antonio Arroyo: «somos porción de la Iglesia del Señor Jesús, pequeño rebaño, en nuestras queridas Tierras Altas. Seguimos!!».














