El día 26 de mayo, el Seminario Diocesano “Santo Domingo de Guzmán” de El Burgo de Osma, acogió al Secretariado Interdiocesano de Pastoral de la Salud (SIPS) de Iglesia en Castilla, para evaluar las líneas de formación que se programaron a inicio de curso para el grupo de delegados, capellanes y voluntarios de la pastoral de la salud.
La jornada empezó con unas palabras de bienvenida del Administrador Diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez Millán; a continuación, tuvo lugar la evaluación del primer curso del plan trianual que se basó en la “antropología del hombre de hoy”. Concluido este punto se planteó el segundo curso que se basará en la forma de “enfrentarse el hombre de hoy a la enfermedad, el dolor, el sufrimiento y la muerte”. Terminó la mañana con la Eucaristía presidida por el Administrador Diocesano y con una comida de trabajo. Por la tarde realizaron la visita guiada a la Catedral.
El Administrador diocesano subrayó en su homilía la importancia de una presencia cercana y humana junto a los enfermos, recordando que la santidad, en este ámbito, se expresa muchas veces en gestos sencillos de escucha, paciencia y acompañamiento. Destacó que la enfermedad no afecta sólo al cuerpo, sino también a dimensiones profundas de la persona, como la soledad, el miedo o la necesidad de sentido, y señaló que ahí la presencia de la Iglesia sigue siendo imprescindible.
Asimismo, animó a los delegados a no dejarse vencer por el cansancio pastoral ni por la sensación de falta de resultados visibles, recordando que el Evangelio mide sobre todo la fidelidad y el amor con que se sirve. También puso en valor la labor de la pastoral de la salud en una realidad marcada por el envejecimiento y la dispersión rural, donde una visita o la comunión llevada a un enfermo pueden convertirse en signo concreto de esperanza y cercanía de Dios. Finalmente, invitó a cuidar la vida interior para sostener el acompañamiento al sufrimiento desde la oración y la Eucaristía.









