El Administrador diocesano de Osma-Soria clausuró los días 27 y 28 de diciembre el Año jubilar de la esperanza con una Eucaristía celebrada en la Concatedral de Soria y en la Catedral de El Burgo de Osma, coincidiendo con la celebración litúrgica de la fiesta de la Sagrada Familia. En su intervención, subrayó que la esperanza cristiana se aprende y se cultiva en la vida cotidiana, especialmente en el seno de la familia y de las comunidades cristianas, llamadas a transmitir la fe de generación en generación
Gabriel Ángel Rodríguez Millán presentó a la diócesis como una gran familia reunida en torno a la Palabra y la Eucaristía, formada por parroquias diversas, sacerdotes, consagrados y fieles laicos que sostienen la vida eclesial en contextos muy distintos. En este marco, destacó a la familia como el primer espacio donde se aprende la esperanza, no desde ideales abstractos, sino desde la fragilidad, el cuidado mutuo y la fidelidad en lo cotidiano.
Al hacer balance del Año jubilar, afirmó que este tiempo de gracia no se clausura para ser archivado, sino para integrarse en la vida ordinaria de la diócesis. Recordó que uno de los frutos concretos del Jubileo será la próxima apertura, en colaboración con Cáritas diocesana, de un espacio estable de acogida y acompañamiento para personas en situación de grave exclusión, como signo tangible de una esperanza que se hace cercanía y cuidado.
La homilía miró también al futuro, anunciando la preparación del 925º aniversario de la elección de san Pedro de Osma como obispo de la diócesis, que se celebrará en 2026. El Administrador diocesano presentó su figura como ejemplo de una esperanza paciente y perseverante, edificada más desde la fidelidad al Evangelio y la comunión que desde los medios o los resultados inmediatos.
Finalmente, en el contexto de la sede vacante, invitó a vivir este tiempo como una etapa de gracia y confianza en la acción del Espíritu Santo, animando a la diócesis a rezar por el futuro obispo y a permanecer unida, como una familia de familias, firme en la esperanza y abierta al futuro que Dios prepara para su Iglesia.































