El Carmelo de El Burgo de Osma celebra su 75º aniversario en la fiesta de Santa Teresa de Jesús

El pasado 15 de octubre, con motivo de la festividad de Santa Teresa de Jesús, la comunidad de carmelitas descalzas de El Burgo de Osma celebró una eucaristía conmemorativa por sus setenta y cinco años de presencia en la diócesis. La celebración, presidida por el Administrador diocesano de Osma-Soria, Gabriel-Ángel Rodríguez Millán, reunió a fieles y sacerdotes en un clima de agradecimiento y alegría.

En su homilía, el Administrador diocesano destacó la coincidencia de ambas celebraciones (la fiesta de la santa abulense y el aniversario del Carmelo) como una ocasión para reconocer la sabiduría, la humildad y el amor que caracterizan tanto la vida de Santa Teresa como la historia de esta comunidad contemplativa.

Apoyándose en el libro del Eclesiástico, Rodríguez Millán recordó que la verdadera sabiduría nace del amor y de la intimidad con Dios, valores que Santa Teresa supo encarnar y que las carmelitas de El Burgo han hecho vida durante tres cuartos de siglo. Evocó los inicios del convento, fundado en 1950 por Madre Javiera de Jesús y sus compañeras, y subrayó cómo su fe sencilla y su oración constante se convirtieron en un referente espiritual para toda la villa.

Repasó también algunos episodios significativos de la historia del Carmelo, desde la primera casa en la calle del Puente hasta el actual monasterio en la carretera de San Leonardo, destacando la confianza en la providencia que ha acompañado cada etapa y la profunda comunión entre las religiosas y el pueblo burgense.

A la luz del Evangelio, definió al Carmelo como un signo profético de descanso y confianza, un espacio donde el Señor sigue acogiendo a los cansados y agobiados a través de la oración silenciosa y la vida escondida de las monjas.

En el tramo final de su homilía, Rodríguez Millán invitó a los fieles a redescubrir el valor del silencio y la contemplación en la vida cotidiana, y alentó a las carmelitas a continuar siendo “luz escondida y perfume de Cristo”, sosteniendo espiritualmente a la diócesis con su fidelidad orante.

La celebración concluyó con un tono de profunda gratitud. Citando a Santa Teresa (“Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta”), el Administrador diocesano expresó el deseo de que el Carmelo de El Burgo de Osma siga siendo “una llama viva de amor en el corazón de la diócesis” por muchos años más.

Comparte esta noticia
Facebook
X.com
LinkedIn
WhatsApp
Email