Diócesis de Osma-Soria

Carta del Obispo

Día del misionero soriano

29 de julio de 2018

Queridos diocesanos:

Quisiera en esta carta dirigirme, de forma muy especial, a nuestros misioneros sorianos. El tiempo trascurre con rapidez y ya hace casi un año que tuve mi primer encuentro como Obispo de esta Diócesis con vosotros. Fue un día de fraternidad, de comunión y de puesta en común de lo que cada uno hace en su lugar de misión. ¡Cuánto bien hacéis a esas personas que el Señor os ha confiado y cuánta entrega que no se puede cuantificar porque el Amor de Dios es inconmensurable!

El viernes 3 de agosto celebraremos el día del misionero diocesano en la ermita de Nuestra Señora del Mirón (Soria) donde rezaremos, compartiremos experiencias, celebraremos la Eucaristía y acabaremos con una comida fraterna. ¡No dejéis de participar, queridos misioneros! Especialmente os invito a los que estaréis, en esas fechas, descansando con vuestras familias y en vuestros lugares de origen: ¡Sentíos invitados a participar porque la Diócesis es la casa de todos, es tu casa y tu familia!

Como os decía el año pasado, el día del misionero soriano “visibiliza de una manera clara la preocupación de la Iglesia local de Osma-Soria por la Iglesia universal con vosotros -sacerdotes, religiosos y laicos- que estáis entregando vuestra vida por los diversos lugares de la geografía. A nuestra Diócesis, como es la tónica habitual en las Iglesias de Europa, no le sobran ni sacerdotes ni religiosos ni laicos que quieran comprometerse en la evangelización pero, desde nuestra pobreza, queremos ser generosos y compartir con otras Iglesias también necesitadas de personas que, con su palabra y su testimonio, hacen el anuncio de Jesucristo”.

El Papa Francisco ha querido que el mes de octubre de 2019 sea un mes misionero extraordinario que ponga la missio ad gentes en el centro de la vida de la Iglesia y que nos ayude a reconocer la misión de Jesús como corazón e identidad de la Iglesia. El Beato Pablo VI, en el n. 14 de Evangelii Nuntiandi, escribía que “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”. Vosotros así lo habéis entendido y así lo vivís.

Como ha escrito el Papa Francisco, “la misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes” (Mensaje para el Jornada mundial de las misiones 2017). A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvación en la historia. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra: “Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable” (Evangelii gaudium n. 276).

Que María, Reina de los Apóstoles, sea la Estrella de la evangelización. Invocamos el Don del Espíritu Santo para que nos dé la fortaleza y la ilusión en estos tiempos difíciles pero llenos de esperanza.

Con mi afecto y bendición.



† Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma-Soria