Diócesis de Osma-Soria

El coronavirus no puede con la caridad

28 de marzo de 2020

  • En medio de la crisis por el coronavirus, Cáritas de Osma-Soria sigue cuidando a más de 350 familias en toda la provincia
  • Las Clarisas de Soria y Medinaceli han cosido más de 300 batas y mascarillas para los sanitarios y para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; también se han ofrecido las MM. Carmelitas de El Burgo de Osma
  • La Junta General de Cofradías de Soria se pone a disposición de Cáritas diocesana para llevar adelante la inmensa labor de atención a los más vulnerables

Ni el COVID-19 puede con la “inmensa ilusión que tenemos por seguir atendiendo, como siempre, a los más vulnerables”. Es la percepción de F. Javier Ramírez de Nicolás, director de Cáritas diocesana de Osma-Soria, que asegura, en una entrevista concedida a la Delegación de medios de la Diócesis, que “los trabajadores de Cáritas siguen trabajando con una ilusión inmensa para no dejar en la cuneta, especialmente en estos momentos, a los más vulnerables”. “Estamos a tope, reconoce, ya que hemos asumido desde Cáritas diocesana algunas tareas de varias Cáritas parroquiales porque hay muchos voluntarios mayores y nuestro deber es cuidarlos también a ellos”.

En la sede central de Cáritas diocesana se realiza el reparto de alimentos, de tarjetas para que los más vulnerables puedan hacer la compra, etc. “Quedamos con ellos a una hora determinada por teléfono, no con citas presenciales, y se comunica a la Policía Local”, afirma Ramírez de Nicolás.

En estos momentos, continúa el programa de alojamiento en las Casas “Beato Palafox” y “Teresa de Calcuta”. “Están llenas y todos los residentes están atendidos por el personal de Cáritas”, indica el director de Cáritas. Eso sí, algunos programas se han tenido que suspender temporalmente: “Está cerrado el programa de empleo situado en el Polígono Industrial de Soria siguiendo las directrices del Real Decreto aprobado por el Gobierno central; el programa de animación comunitaria se hace de forma telemática, no presencial; y el programa de exclusión comunitaria también está suspendido temporalmente porque ni los presos pueden salir de la cárcel ni Cáritas puede acceder al centro penitenciario”; “también tenemos cerrado en estos momentos nuestra empresa Granito de Tela y la Tienda Moda Re- con un ERTE reconocido por la autoridad laboral”, concluye.

Además, el director de Cáritas diocesana ha agradecido “con todo el corazón” el “precioso gesto de la Junta General de Cofradías de Soria” que se ha puesto a disposición de Cáritas “para todo lo que sea necesario”.

Más de 280 familias atendidas en la ciudad de Soria

Además de ser el director de Cáritas diocesana, Ramírez de Nicolás es el párroco de La Mayor. “Aquí, en nuestra Cáritas parroquial, seguimos con la actividad normal atendiendo a 40 familias; hoy, (26 de marzo), tenemos todo preparado para entregar los alimentos y productos de primera necesidad al grupo de madres, integrado por 8 familias con niños menores de 3 años”.

En pleno centro de la capital, en la parroquia del Salvador “hacemos todo lo que está en nuestras manos para que la pandemia repercuta lo menos posible en los más pobres de nuestra comunidad. Hoy (26 de marzo) hemos entregado unas tarjetas de compra de alimentos a 18 familias de la parroquia, además de los víveres que recogemos cada mes en el Banco de alimentos”, en palabras de Mario Muñoz Barranco, su párroco. “Normalmente atendemos a 70 familias; a 50 les entregamos tarjetas pero 32 familias habían recibido la ayuda unos días antes de comenzar el estado de alarma”, indica. Ante esta situación excepcional que se vive en todo el país, desde la parroquia ayer llamaron por teléfono a todos para que hoy fuera a la recogida sólo un representante de cada familia, además de asignarles la hora exacta a la que tenía que llegar cada uno (cada 10 minutos, para evitar aglomeraciones); también les indicaron que cada uno fuera con mascarilla, guantes e incluso un bolígrafo para evitar contagios. “Ya hemos comprado otro buen número de tarjetas a Mercadona (por valor de 2.400€) para dar respuesta a las necesidades de la gente a la que atendemos”, según Muñoz Barranco. Como en otras Cáritas parroquiales, “una de las dificultades con la que nos hemos encontrado es que en nuestra parroquia todos los voluntarios que ayudan en Cáritas pertenecen, por su edad, al grupo de riesgo, por lo que hemos tenido que buscar voluntarios más jóvenes para que nos ayuden durante estos días”, además del propio párroco que ha estado al frente del reparto de alimentos. Así mismo, desde el mismo día en el que comenzó el estado de alarma, la parroquia creó un grupo de 8 voluntarios para atender las necesidades de personas ancianas o enfermas que no pueden salir de casa. “¿Para qué? Para hacerles la compra, llevarles medicamentos, etc. con el fin de que permanezcan tranquilas en su hogar y evitar contagios peligrosos”, concluye.

En la parroquia de San Pedro Apóstol de la capital siguen con el reparto mensual de alimentos a las 20 familias que atienden. El último reparto se realizó el pasado 19 de marzo en coordinación con la Policía Local de Soria. “Al reparto acudieron casi todas las familias que suelen hacerlo cada mes; a algunas que no pudieron acudir ese día se les proporcionaron los alimentos al día siguiente con las mismas condiciones y medidas de seguridad”, afirma uno de los párrocos, David Gonzalo Millán. “Hasta ahora, cuando alguna familia necesita otro tipo de ayuda, lo intentamos solucionar por teléfono”, afirma.

40 son las familias que atiende la Cáritas parroquial de Santa Bárbara en el populoso barrio del Hospital. Allí siguen con el reparto de alimentos, realizado este mes por una joven voluntaria y el propio párroco. Además, “estamos en continuo contacto con cuantos están cayendo enfermos y lo están pasando mal”; en algunos casos “he tenido que llevarles mascarillas y echarlas en el buzón de sus viviendas porque las necesitaban y no tenían”, indica Manuel Peñalba Zayas, el párroco.

La parroquia de San José, en la Barriada, mantiene también su esfuerzo para cuidar de las 20 familias que atiende. Alberto Dueña Ocón, su párroco, indica que “seguimos con la atención a los necesitados que venimos realizando hasta ahora; eso sí, como en todas las Cáritas, tomando unas medidas higiénicas muy severas y con citas por teléfono para que no se junten varias personas al mismo tiempo”. También se cuida el contacto telefónico con personas que lo precisan, ver cómo se encuentran y si necesitan algo puntual.

La parroquia del Espino, donde se atiende a más de 70 familias, ha centralizado en Cáritas diocesana el reparto de alimentos y de tarjetas. “Entregamos 23 tarjetas para compra de alimentos y ayuda a otras 50 familias”, indica Tomás Oliva Crespo, el párroco. “Luego hay casos a los que atiendo personalmente, siempre con las debidas medidas de seguridad; en los últimos días han sido una decena de casos”, concluye.

Junto al parque de la Dehesa, la parroquia de San Francisco cuida de sus vecinos más vulnerables. “Seguimos realizando las mismas acciones que hacemos siempre”, afirma Julián Callejo Matute, el párroco, quien indica que son 20 las familias que se atienden. “Hace pocos días hemos hecho el reparto mensual de alimentos, hemos entregado fruta y verdura, etc.”, indica.

En el extrarradio de la ciudad se encuentra la Urbanización de Camaretas. Allí la parroquia, con Ángel Hernández Ayllón al frente, continúa con la acogida de aquellos que lo necesitan. Además, “desde el primer momento nos hemos ofrecido a la gente mayor y a las personas enfermas para hacerles cualquier tipo de compra, recogerles las medicinas, etc.”. Junto a esto, se cuida mucho la cercanía, aunque sea vía telefónica “y cada día llamamos a varias personas, sobre todo si son mayores”.

Cercanía y ayudas en los pueblos

Aunque en Ólvega no se atienden, en estos momentos, familias con necesidades alimentarias, según indica el párroco, Alberto Cisneros Izquierdo, “seguimos cuidando a las personas que necesitan algo del ropero parroquial así como a algún transeúnte que ha llegado estos días”. Pero, sobre todo, se están centrando en los mayores y vulnerables: “Les estamos escuchando, estamos pendientes, vamos a comprarles. Es el nuevo rostro de la caridad en estos momentos en Ólvega y los pueblos; escuchamos a nuestros mayores, llamamos a los que están más solos, hacemos un seguimiento personal”.

En la Villa episcopal, las 50 familias que atiende su Cáritas arciprestal tampoco se ven desamparadas en estos difíciles días. “Se han repartido alimentos antes del estado de alarma y se sigue atendiendo a las personas que lo necesitan”, según Alberto de Miguel Machín, uno de los párrocos, indicando que, desde la parroquia, están en permanente contacto y coordinación con los CEAS y los servicios sociales de la zona.

Lo mismo sucede en Almazán. Seguimos manteniendo el contacto con los participantes, interesándonos por los miembros de la unidad familiar y atendiendo las necesidades de las familias más vulnerables, 12 en total”, en palabras de uno de los párrocos, Julián Ortega Peregrina. Aquí, como en las demás Cáritas de la Diócesis, siguen ayudando en el pago de alquileres de viviendas y suministros (luz, gas, etc.) así como “en el reparto y compra de alimentos y productos de higiene”. “Desde la parroquia también nos ofrecimos desde el primer día de declaración del estado de alarma a llevar la compra o medicamentos a personas mayores que viven solas o no pueden salir de casa; en este sentido, estamos colaborando junto a otras instituciones de Almazán con la coordinación los servicios sociales de Diputación”, concluye.

En Pinares, los párrocos de San Leonardo de Yagüe también están cuidando de los más vulnerables: “Estamos atentos vía telefónica para cualquier necesidad material o espiritual”, indica Rafael Muñoz Mateo, uno de ellos, que agradece el gesto de “varias personas de la parroquia que hacen la compra a algunos vecinos que lo necesitan”.

En San Esteban de Gormaz, la atención de la Cáritas parroquial en estos días de estado de alarma no ha aumentado. Así lo indica su párroco, José Antonio Encabo Yagüe, que continúa ayudando con la compra de alimentos y el pago de algunos recibos de suministros a 4 familias de la parroquia. “Mi disponibilidad es total, siguiendo en contacto por teléfono con las personas que necesitan ayuda”, afirma.

A los pies del Moncayo, en Ágreda, el albergue de acogida de transeúntes sigue acogiendo a quien lo necesita, “dos personas en estos momentos a quienes facilitamos, en colaboración con los CEAS, lo necesario para cada día”, según afirma uno de los párrocos, Pedro L. Andaluz Andrés. Además, “seguimos atendiendo a aquellas familias que necesitan ayuda con el pago de suministros así como estamos al tanto de nuestra gente más mayor o más sola en Ágreda y en los pueblos que atendemos”.

Clausura solidaria

Los dos conventos de HH. Clarisas de la Diócesis, en la capital y en Medinaceli, también se han volcado con la sociedad soriana. En Medinaceli, las monjas cosen batas y mascarillas para el Centro de salud de la localidad; en la capital, por su parte, lo hacen para los sanitarios y para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En total, hasta el momento, han cosido y entregado más de 300.