Diócesis de Osma-Soria

El estandarte de la misericordia llega a Monteagudo de las Vicarías

23 de marzo de 2016

El sábado 5 de marzo se desarrollaba otra etapa (la séptima) de la peregrinación del estandarte de la misericordia que recorre toda la provincia. Esta etapa desde Serón de Nágima hasta Monteagudo de las Vicarías se desarrolló con total normalidad pero con peculiaridades que hacen que cada etapa sea diferente; a pesar de la dureza y la distancia de 16 kms. entre ambos pueblos, la vivencia que se experimentó fue de total alegría y espíritu fraterno entre los peregrinos que participaron.

Después de unas semanas de permanencia del estandarte en el pueblo de Serón de Nágima, el párroco, Víctor Sanz Sanz, y la comunidad de fieles lo despedían como si entregasen el relevo al siguiente pueblo que esperaba. D. Víctor pronunció una oración y el deseo más explícito de la vivencia de la misericordia para todos; de este modo, la peregrinación arrancaba desde la misma parroquia por las calles del pueblo. Después siguieron unos kilómetros duros de camino y la visita a una pequeña ermita a mitad de camino, acompañados en todo momento por Jesús F. Hernández Peña, sacerdote natural de Monteagudo, y de Fausto Nafría Romero, párroco de Monteagudo de las Vicarías, pueblo de destino. En medio del camino continuamos rezando el Santo Rosario, momento especial de unión de todos los peregrinos, y nuestras vidas, con María. Recordamos de forma especial la llegada al pueblo de destino. El momento adquirió especial emotividad cuando nos esperaba a las puertas del pueblo el pendón de la Virgen de la Muela llevado por los vecinos que, con cariño y respeto, lo portaron de tal forma que, al pasar todos los peregrinos por debajo de este pendón, vivíamos así la devoción a la Virgen y nuestra respuesta de agradecimiento más sincero al pueblo de Monteagudo y a la comunidad parroquial que nos acogía.

Ya en la parroquia, descansando de la dura etapa, D. Fausto dirigió una oración con motivo del Año de la misericordia y explicó brevemente el templo y sus joyas artísticas. Todo concluyó con una breve explicación del castillo de Monteagudo y una comida de hermandad de peregrinos.

Sirvan estas líneas como agradecimiento más sincero a las comunidades parroquiales de Serón de Nágima y de Monteagudo de las Vicarías, a sus párrocos y fieles, por la entrega en esta etapa y su trabajo por sentirnos queridos y acogidos en este día.