Diócesis de Osma-Soria

Beato Ciriaco María Sancha y Hervás

Ciriaco Sancha y Hervás nacía en Quintana del Pidio (Burgos) el 18 de junio de 1833 en el seno de una modesta familia de labradores. Su infancia y primera juventud discurren en las faenas propias del campo castellano, entre viñedos y rebaños que esquilar. Un momento especial de sufrimiento lo produciría la prematura muerte de su madre, cuando Ciriaco contaba con diez años. A los trece perdería a su hermana mayor, su segunda madre. Con diecinueve de edad ingresaba en el Seminario de su diócesis, Osma, para comenzar la carrera breve de estudios eclesiásticos. Pero sus cualidades y virtud aconsejaron becarle para cursar la carrera eclesiástica completa. En 1858 era ordenado sacerdote en el Burgo de Osma. Durante los primeros años de su sacerdocio pudo compatibilizar la docencia en el Seminario con la ampliación de estudios teológicos, que culminó brillantemente en Salamanca en 1861.

Sacerdote en Cuba

En 1862 el arzobispo de Santiago de Cuba, don Primo Calvo Lope, le proponía acompañarle a las Antillas y le nombraba Secretario de Cámara y Gobierno de su Arzobispado. Allí desarrolló una fecunda labor apostólica, orientada en gran medida al servicio y alivio de los damnificados por la primera guerra de independencia cubana; a tal fin fundaría en 1869 las Hermanas de los pobres inválidos y niños pobres, en la actualidad Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha. La muerte repentina de don Primo Calvo dos años antes, en 1867, dejaba vacante aquella sede. Don Ciriaco recibía el nombramiento de Medio Racionero de la catedral de Santiago de Cuba, y poco tiempo después ganaba la oposición a canónigo penitenciario. La revolución de 1868, y la posterior proclamación de la I República, abría un triste capítulo de anticlericalismo en España. Un grave incidente se produjo cuando el gobierno eligió a Pedro Llorente Miguel para ocupar la vacante sede de Santiago de Cuba; candidato de dudosa conducta, no llegó a recibir de Roma la bula de nombramiento para ocupar la sede arzobispal cubana. Se abría un cisma en aquella archidiócesis (1-agosto-1873), que provocó el ingreso en prisión de don Ciriaco y don José María Orberá y Carrión –encargado del Vicariato Eclesiástico– por permanecer fieles a la Santa Sede.

El 13 de marzo de 1876 recibía la consagración episcopal de manos del Primado, don Juan Ignacio Moreno Maisonave, como obispo auxiliar de Toledo. Añadía a su primer nombre el de María, por su devoción a la Madre de Dios. Ejerció su ministerio sobre todo en Madrid, donde estuvo encargado de la vida consagrada, promoviendo además la organización de la asociación de la Propagación de la Fe –primera en fundarse en España–. Asimismo preparó el camino para que Madrid fuera erigida como diócesis; en su ministerio se impulsó la construcción de un templo en honor de Santa María de la Almudena. Aparte de su pastoreo en la Villa y Corte, realizó la visita pastoral por la amplísima archidiócesis que constituía entonces Toledo.

Obispo de Ávila

Nombrado seis años después obispo de Ávila, tomó posesión de esta sede el 29 de junio de 1882. Allí volvió a hacer gala de una incansable actividad asociada a una profunda vida interior. Fruto de lo cual fue la visita pastoral por toda la diócesis. Se dedicó con todo entusiasmo a impulsar el espíritu sacerdotal de su clero y elevar el nivel moral, intelectual y espiritual del Seminario, creando una sección de seminaristas pobres. Asimismo fundó la primera Trapa femenina de España en Tiñosillos, dotándole de unas constituciones propias, adaptadas a la realidad española. En Ávila no fue ajeno al desarrollo de los acontecimientos sociales y políticos nacionales, en los que luchó por la independencia de la Iglesia frente a las ingerencias del poder civil.

Obispo de Madrid-Alcalá

Promovido en octubre de 1884 para ser el primer obispo de Madrid-Alcalá, la Santa Sede contemplaba en él no sólo su fuerte adhesión al Santo Padre, sino también su agudeza de mente y la constancia en llevar a cabo sus proyectos. Cualidades todas ellas muy importantes para levantar una diócesis naciente y con problemas difíciles de resolver (acababa de ser asesinado don Narciso Martínez Izquierdo, primer obispo de Madrid-Alcalá). El 8 de septiembre haría su entrada solemne en la capital.

Sensible a la preocupación eclesial y social del Papa, se situó en primera línea entre los obispos por su visión de la realidad española. La publicación de la encíclica de León XIIIRerum Novarum le hizo intensificar la divulgación de la doctrina social de la Iglesia. Otras realizaciones en la capital del Reino fueron el impulso dado para la creación del Seminario Conciliar, fomentando el acceso de los pobres a la carrera eclesiástica; la prosecución de las obras de la catedral de la Almudena; la implantación de nuevos institutos religiosos, así como asociaciones de laicos para la propagación de la fe y la caridad.

Arzobispo de Valencia

El 17 de noviembre de 1892 hacía su entrada en Valencia. Se encontró con una realidad muy compleja y convulsa por su desarrollo industrial y la presión que el republicanismo anticlerical ejercía sobre los obreros.

En el consistorio del 18 de mayo de 1893 don Ciriaco María era creado cardenal, con el título de San Pedro in Montorio.

La conversión del Seminario Central en Universidad Pontificia se cuenta entre sus logros, siempre buscando la mejor formación de las vocaciones al sacerdocio y la promoción moral y espiritual del clero. Dicha promoción resultaba extremadamente difícil debido, entre otras razones, al estado de indigencia en que se encontraban los sacerdotes, sin medios para su propia subsistencia. Entre otras cosas, trabajó denodadamente para liberar al clero de compromisos políticos, consciente de que en ello se jugaba la dignidad del estado sacerdotal y la penetración que el Evangelio estaba llamado a efectuar en la sociedad.

Arzobispo de Toledo

El 24 de marzo de 1898 era nombrado Arzobispo de Toledo, Primado de España y Patriarca de las Indias Occidentales, haciendo su entrada solemne el 5 de junio. Se encontró con un Seminario en estado de postración, por lo que al mes de su ingreso en la diócesis encomendó la formación de los seminaristas a don Manuel Domingo y Sol y su Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos; cosecharían grandes éxitos en la promoción de este centro tan vital para la diócesis. El Seminario formó parte de sus desvelos más continuados y consiguió imprimir un nuevo estilo de sacerdote: de profunda y recia espiritualidad, de una sólida formación intelectual y humana, enmarcada en un estilo sencillo y de gran amor a la Iglesia.

Colaboró decisivamente en la fundación y desarrollo de las Damas Catequistas, que desplegaron una gran actividad evangelizadora en la capital y distintos pueblos de la diócesis, en el mundo obrero y carcelario, cosechando grandes frutos.

Murió en Toledo el 25 de febrero de 1909.

Fue beatificado el domingo 18 de octubre de 2009 en Toledo, en una ceremonia presidida por el prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato, Legado del papa Benedicto XVI.