Diócesis de Osma-Soria

San Prudencio

San Prudencio, Obispo de Tarazona, se cree que nació en esta ciudad hacia el 720. A la edad de 15 años decidió abandonar la casa paterna y retirarse a orar en soledad. Coincidió con el ermitaño Saturio, bajo cuya dirección espiritual estuvo siete años.

Dejó la soledad para ir a predicar el Evangelio a Calahorra. Allí convirtió a muchos paganos que aún había, gracias sobre todo al don de curar las enfermedades del alma y del cuerpo, por lo que adquirió gran fama. Por huir de ésta, pasó a Tarazona, donde se distinguió por su ejemplarísima vida. Se puso desde el primer día al servicio de la Iglesia, donde ejerció primero de sacristán, luego recibió las sagradas órdenes y más adelante fue nombrado arcediano.

En esa responsabilidad se mantuvo hasta que, habiendo muerto el Obispo, clero y fieles le rogaron que quisiera ser el sucesor en la silla episcopal. Accedió el santo varón y fue consagrado Obispo. Hubo de intervenir en el Burgo de Osma para restablecer las relaciones pacíficas entre el Obispo de esa ciudad y sus canónigos, cosa que consiguió a plena satisfacción de ambas partes.

Cuando estaba dispuesto a volver a su tierra, fue víctima de una grave enfermedad que acabó con él. Corría el año 861. Al haber muerto fuera de su Diócesis, su cuerpo fue trasladado por un carro de mulas. Al llegar a seis leguas de la ciudad, no hubo fuerza humana capaz de hacer avanzar más el carro en que eran trasladados los restos mortales del santo Obispo. Allí mismo se edificó un gran monasterio.

San Prudencio