Diócesis Osma Soria
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1ª. PIEDRA EN EL COMPLEJO PARROQUIAL DE LA BARRIADA DE YAGÜE
30-11-2007

BENDICIÓN DE LA 1ª. PIEDRA EN EL COMPLEJO PARROQUIAL DE LA BARRIADA DE YAGÜE

El pasado 24 de noviembre de 2007, al filo del mediodía, el Administrador Diocesano, D. David Gonzalo Millán practicaba el rito de bendición de la “primera piedra” del complejo parroquial de San José Obrero en la Barriada de D. Juan Yagüe de la capital Soriana.



Con la presencia de unas cincuenta personas, contando autoridades locales, como el Presidente de la Diputación y Alcalde de la capital, medios de comunicación, sacerdotes y agentes pastorales de la parroquia, personal técnico, como el arquitecto, D. Juan Antonio Villanueva y responsables de la empresa constructora “Martínez – Romera”, todos protegidos con el casco reglamentario en la cabeza, comenzó el acto con la documentada presentación de la obra por parte del arquitecto Villanueva. Explicó las diversas estancias, la intercomunicación entre el templo, salas, sótano, viviendas para sacerdotes. Mostró un acertado sentido técnico, estético y funcional del complejo.

El Administrador Diocesano concluyó con el rito de bendición de la llamada “primera piedra” en el suelo del altar mayor, donde se depositó una urna conteniendo prensa de actualidad, listas de contribuyentes y parroquianos, monedas y hasta los folios con la homilía pronunciada minutos antes por D. David, quien abundó en saludos y agradecimientos a autoridades, parroquianos, técnicos y colaboradores. Subrayó el sentido de Iglesia, construida con piedras vivas que somos los bautizados, para no quedarnos sólo con la construcción del edificio material, lugar de culto, oración, evangelización, catequesis, sacramentos y todos los aspectos pastorales que podrán realizarse con los medios más adecuados en los 1.555 de superficie del complejo, que triplica la superficie del anterior templo, construido en los años cincuenta del siglo pasado, y que al medio siglo de existencia estaba amenazando ruina.

El sol del mediodía también quiso estar presente durante todo el acto, y proyectó sus rayos de luz junto a la oquedad que albergaba la arqueta, preparada por el párroco, D. Alberto, sellada con cemento, y que en la posteridad podrá servir para conocer la verdadera realidad histórica de este tiempo y día. Nada tiene que ver esta “primera piedra” con la tan cacareada y desafortunada expresión de “memoria histórica”, alentada con tanta frivolidad irresponsable y falseadora de la historia desde las mismas instancias del poder.

Un vino español con unas tapas y animada conversación en un lateral de la que será la capilla daban por concluido el acto, mientras el viento racheado seguía aplaudiendo frenéticamente desde la cubierta del templo como lo había hecho durante toda la mañana desapacible, fría y soleada.
Delfín Hernández Domínguez.