Diócesis Osma Soria
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EL OBISPO DE OSMA-SORIA, MONS. VICENTE JIMÉNEZ ZAMORA,
30-07-2007

EL OBISPO DE OSMA-SORIA, MONS. VICENTE JIMÉNEZ ZAMORA, NOMBRADO POR EL PAPA OBISPO DE SANTANDER

- El 27 de julio de 2007, a las 12’00 horas se hacía público el nombramiento, hecho por S. Santidad el Papa Benidicto XVI, de Mons. VICENTE JIMÉNEZ ZAMORA como OBISPO DE SANTANDER.

-Tres años ha permanecido como Obispo de su tierra y la nuestra de Soria, en la Diócesis de Osma-Soria, donde ha dejado la impronta de Pastor fiel y solícito, entregado en cuerpo y alma, de pies a cabeza a la tarea episcopal.



Nos queda a los sorianos el sabor agridulce de su estancia y despedida, sin darle tiempo a convertirse en vino de solera para saborear con nosotros y entre nosotros los aromas que se subliman con el tiempo. Hemos de conformarnos con los aromas de vino de crianza de tres años entre nosotros y felicitar a los cántabros montañeses por la fortuna, la gracia de Dos, de tener como Obispo a D. Vicente. Enhorabuena y felicidades, hermanos de Cantabria y al Obispo D. Vicente, a quien podríamos decirle ahora con el poeta:

,„ Y dejas, pastor santo / tu grey en este valle hondo, oscuro / con soledad y llanto. /Y tú rompiendo el puro aire / te vas al inmortal seguro...".

- Que sea para bien y que sea lo que Dios quiera.

Delfín Hernández Domínguez - Delegado Diocesano de MCS.

CURRÍCULUM VITAE DE D. VICENTE JIMÉNEZ ZAMORA

Datos personales
Nació el 28 de enero de 1944 en Ágreda (Soria). Realizó sus estudios en el Seminario Diocesano de El Burgo de Osma(Soria); en la Universidad Pontificia de Comillas (Santander) y en diversas Universidades de Roma. Fue ordenado sacerdote en El Burgo de Osma, el 29 de junio de 1968.
Estudios
Es licenciado en Filosofía por la Universidad de Santo Tomás de Roma; licenciado en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma; especializado en Teología Moral por la Academia Alfonsiana de la Universidad Lateranense de Roma.

Cargos pastorales
Ha sido Formador y Profesor de materias teológicas en el Seminario Diocesano. Profesor de Religión en el Instituto “Antonio Machado” y de Ética Profesional en la Escuela Universitaria de Enfermería de Soria.
Cura Encargado de varias parroquias rurales en la Diócesis de Osma-Soria.
Ha desempeñado los cargos de Delegado de Enseñanza y del Clero; Vicario Episcopal para el Sínodo. Miembro del Consejo de Gobierno, del Colegio de Consultores, del Consejo Presbiteral, del Consejo Pastoral y del Consejo de Asuntos Económicos.
En febrero de 2001 fue nombrado Vicario General de la Diócesis. Antes de ser nombrado Obispo, era Administrador Diocesano, Sede Vacante.
El Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis, el 21 de mayo de 2004. Recibió la ordenación episcopal de manos del Sr. Nuncio Apostólico en la Catedral de El Burgo de Osma, el 17 de julio de 2004.
En la Conferencia Episcopal Española pertenece a las Comisiones Episcopales de la Doctrina de la Fe y de Pastoral Social. Es el Obispo Encargado de la Pastoral Penitenciaria en España.

Otras actividades
Pronuncia numerosas conferencias sobre temas de su especialidad. Dirige tandas de Ejercicios Espirituales a sacerdotes, religiosos y laicos. Colabora habitualmente en los Medios de Comunicación Social de Soria.

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MENSAJE DEL OBISPO CON MOTIVO DE SU TRASLADO
A LA DIÓCESIS DE SANTANDER

El Burgo de Osma, 27 de julio de 2007.

Queridos diocesanos:

El Santo Padre el Papa Benedicto XVI me ha nombrado Obispo de la Diócesis de Santander. Ante esta noticia, “doy gracias a Aquel que me ha llenado de fortaleza, a Jesucristo nuestro Señor, porque me ha considerado digno de su confianza al conferirme el ministerio” (1 Tim 1, 12).

Expreso mis sentimientos de gratitud al Papa Benedicto XVI por la confianza que ha depositado en mi humilde persona, a la vez que le manifiesto mi filial adhesión y obediencia como al Sucesor de Pedro, principio y fundamento perpetuo y visible de unidad tanto de los Obispos como de la multitud de los fieles.

La noticia me causa sorpresa y provoca en mí distintos sentimientos. Siento pena al dejar mi tierra y la Diócesis, a la que conozco profundamente y amo con pasión. Durante mis largos años de sacerdote y los últimos tres años como Obispo he compartido con todos vosotros, especialmente con mis queridos hermanos sacerdotes, oración, trabajos apostólicos, reflexión, planes pastorales. He gozado y he sufrido a vuestro lado y juntos hemos sentido el latido, preocupante y esperanzado, de nuestro pueblo, tan necesitado de autoestima y confianza en el futuro, que le abra a un desarrollo integral: espiritual, moral, cultural, social, económico e industrial.

Mi traslado a la Diócesis hermana de Santander, a Cantabria, a donde emigraron en tiempos de la invasión musulmana nuestros cristianos con los Obispos de Osma, entre ellos Eterio a quien el Abad Beato de Liébana dedicó su libro Comentarios al Apocalipsis, para mantener la fe de la Iglesia en tiempos de adversidad, produce un desgarro en mi alma, porque el corazón sangra por donde ama. Siento dejaros, porque sé que me queréis y me tenéis cariño; yo siento también por vosotros amor de padre, hermano y amigo. Por eso mi traslado me causa pena y dolor. A Dios se lo ofrezco.

A la vez, siento la necesidad de dar gracias a Dios por la Iglesia que es nuestra madre, a la que amo y quiero servir.

En el capítulo de agradecimientos incluyo a todos. Si me dejo a alguien, espero que me disculpéis. Doy gracias a Dios por mis padres, que me dieron la vida y me presentaron a la Iglesia para recibir la iniciación cristiana. Doy las gracias al Seminario, donde me formé y recibí la ordenación sacerdotal. Acojo con gratitud el don de la vocación de nuestros seminaristas que siguen con alegría a Jesús, a la vez que pido al Dueño de la mies para que envíe obreros a su mies (cfr. Mt 9, 38). Quiero agradecer de corazón el regalo de la vida y entrega de los sacerdotes, jóvenes y mayores, principales e insustituibles colaboradores del orden episcopal, encarnados en las parroquias y en diversos ministerios eclesiales, y siempre dispuestos al servicio de nuestras gentes.

Doy gracias a Dios por vosotros, miembros de vida consagrada, hombres y mujeres de vida contemplativa y activa que, por la práctica de los consejos evangélicos, seguís a Jesucristo con libertad y transfiguráis nuestra sociedad con el espíritu de las Bienaventuranzas del Reino. Los religiosos sois un don y una riqueza para nuestra Diócesis. Mi gratitud se extiende también a nuestros misioneros sorianos.

Agradezco el compromiso de tantos laicos que sois Iglesia en el mundo y mundo en la Iglesia y, en movimientos asociados o individualmente, sois luz del mundo, sal de la tierra y fermento en la sociedad. Ojalá profundicéis cada día más en vuestra vocación y misión propias en la Iglesia y en el mundo.

Igualmente elevo mi oración agradecida a Dios por nuestro pueblo de Soria y sus familias cristianas, trabajadoras, honradas y responsables. Agradezco a las Instituciones, a las Autoridades civiles locales, provinciales y autonómicas, y a los Medios de Comunicación Social su colaboración leal con la Diócesis desde sus propias competencias.

En estos momentos siento también la necesidad de pedir perdón y disculpas, porque en mis años de servicio como Obispo os he podido ofender a algunos de palabra, obra u omisión y sin duda habré defraudado a otros. Os pido perdón a los que os sintáis ofendidos y, a la vez, ofrezco de corazón mi perdón a los que han podido ofenderme.

En esta hora os ruego que os acordéis de mí en vuestra oración y pidáis también por la Diócesis de Santander que la Iglesia me encomienda. Voy a esa querida Diócesis en el nombre del Señor, fiado en su Palabra y en su gracia, y con la alegría de poder servirla y ofrecer a mis nuevos hermanos el evangelio de la esperanza.

Finalmente os exhorto encarecidamente a que os mantengáis unidos a Cristo y entre vosotros en la comunión de la Iglesia. Desde ahora oremos confiadamente al Señor para que envíe pronto a nuestra Diócesis un Obispo según su corazón.

Pongo todos estos sentimientos e intenciones en las manos de la Virgen María, nuestra Madre, tan querida y venerada en nuestra tierra.

Con mi afecto, agradecimiento, oración y bendición.

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Osma-Soria

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