Diócesis Osma Soria
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CONVIVENCIA VOCACIONAL EN EL BURGO DE OSMA
Noticias
15-10-2005

Ya entrados en la oscuridad, tuvimos una noche de oración con el Señor. Estuvimos adorándole toda la noche, expuesto en la custodia, para pedir por nuestro hermano José Sala y darle gracias a Dios por él y por el nuevo ministerio que al día siguiente iba a recibir. José, durante la vigilia, hizo el juramento de fidelidad y nos narró su vocación: cómo él desde pequeño ya descubrió que Dios le había llamado para ser pescador de hombres. En la exposición del Santísimo, cada uno de nosotros le dijimos al Señor Jesús, desde el fondo del corazón: ¿qué quieres de mí? Porque esta convivencia tenía una misión especial: descubrir en cada uno de los que fueron allí cuál era su verdadera vocación, remando mar adentro para encontrarse con el Señor.

El sábado por la mañana tuvimos una charla con una religiosa, Magda Liviano, que nos habló desde su experiencia personal y nos ayudó a seguir reflexionando sobre lo que el Señor nos pide. Nos narró su vida, sus proyectos, sus experiencias misioneras. Después, pudimos empaparnos de la mesa redonda que se formó con cada una de las distintas vocaciones: vida laical entregada al servicio (encabezada por José Luis, un médico); a la vida contemplativa (el Padre Luis, Carmelita Descalzo); al sacerdocio (D. Julián Ortega); a la misión ad gentes (Bárbara); y al matrimonio (Joaquín y Consuelo, con sus 8 hijos)

A las 17.30 horas, en el marco incomparable de la S.I. Catedral del Burgo de Osma, nos congregamos para participar en la Ordenación Sacerdotal de nuestro hermano José Sala; fue una ceremonia llena de emociones, presidida por nuestro Obispo, D. Vicente, que en su homilía nos presentó como una vida llena de Dios es lo más importante. Una vez finalizada la ordenación, pasamos a los comedores del Seminario para degustar un vino español.

El domingo, por la mañana, José presidió, por primera vez, la Eucaristía en la iglesia parroquial de su pueblo, San Leonardo, que se volcó con él y su familia. José en la homilía nos recordó que el amor que Dios nos tiene es inmenso. Fueron unas palabras que nos hicieron saltar las emociones porque sabíamos que de su boca salían palabras llenas de amor y gozo. “Pedro, ¿me amas? Sí, Señor, tú sabes que te amo... Pastorea mis ovejas”. (Jn 21,16). Con el lema elegido por José, sobran todas las palabras.

Esta convivencia vocacional, organizada desde la Delegación de Juventud, nos ha ayudado a los jóvenes, adultos, laicos, seglares, etc., ha intentar descubrir nuestra verdadera vocación. Encontrar en esta vida qué es lo que realmente te puede llevar al camino que Dios nos tiene marcado a cada uno de nosotros.

Fuente: Delegación de Juventud