Diócesis Osma Soria
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DISCURSO EN LA CONSAGRACIÓN DEL OBISPO DE OSMA-SORIA


16-07-2008

DISCURSO EN LA CONSAGRACIÓN DEL OBISPO DE OSMA-SORIA

“APACIENTA MIS OVEJAS”

Con estas Palabras que escuchábamos en el evangelio de la Eucaristía vespertina de la Vigilia de la festividad de San Pedro y San Pablo, Jesús, tras un examen de amor a Pedro le encomienda el cuidado y pastoreo de su Iglesia y le constituye cabeza de la misma. El como cabeza, y todo el Colegio Apostólico en comunión con él, van a cumplir a la perfección, con el encargo recibido de Cristo.

Concluida la etapa apostólica, esta Iglesia de Jesús ha sido pastoreada y cuidada a través de los siglos por los papas, como cabezas y sucesores de Pedro y por el Colegio Episcopal, como sucesor del Colegio de los Apóstoles, en comunión con el Papa.

La consagración de un nuevo Obispo pone de manifiesto la realidad de la sucesión apostólica y la unidad de la Iglesia, expresadas en la presencia de los hermanos Obispos que en comunión con el Papa, acompañan al nuevo Obispo, que desde el momento de su consagración forma ya parte de este Colegio Episcopal sucesor a la vez del Colegio Apostólico y participa de la plenitud del sacerdocio.

Me llena de alegría formar parte, desde hoy, de este Colegio Episcopal en comunión con el Santo Padre y de participar también de la misma misión que a Pedro y a los Apóstoles encomendó el Señor de apacentar a su Iglesia.

Agradezco la acogida que desde el primer momento he sentido por parte de los queridos hermanos Obispos, que con sus felicitaciones y sus palabras de ánimo me han hecho experimentar su cercanía y fraternidad.

Como Obispo y sucesor de los Apóstoles asumo con gozo e ilusión la tarea y la misión que El Señor a través de la Iglesia me ha confiado. Me impresiona especialmente el hecho de que sea yo el instrumento elegido para llevar adelante esta tarea. Por mi fragilidad y la pobreza de mi persona, nunca lograría llevar a buen término y en fidelidad la misión que el Señor ha querido encomendarme. Pero la gracia de Cristo será suficiente para poder hacer realidad cada día su misión y su encargo en este “Oficium amoris” que decía San Agustín hablando del Obispo.

Por ello, y porque soy consciente de que el Señor me ha confiado una misión que supera a todas luces mi condición pecadora, he elegido como lema de mi escudo episcopal, las Palabras de Cristo a Pablo en 2 Cor.12,9 “Te basta mi gracia.

Cuento, ante todo y sobre todo, con la gracia de Dios, convencido de que solo ella me capacitará para cumplir con fidelidad la misión que se me ha encomendado.

Con Cristo y con sus mismas palabras, que hemos proclamado en el Evangelio, alabo y doy gracias a Dios Padre, Señor del cielo y de la tierra por haberse fijado en mí, pobre y humilde siervo suyo, y haberme llamado a ser sucesor de los Apóstoles, por haberme hecho partícipe de su misma misión: Revelar el verdadero rostro del Padre a los hombres, e invitarles a que acojan a Cristo con sencillez y se unan a El teniéndole como modelo y maestro.

Me encomiendo a San Pedro de Osma que supo unir tan maravillosamente en su persona el ser Obispo y Santo.

Mi gratitud al papa Benedicto XVI que ha tenido a bien encargarme del Pastoreo de esta Diócesis de Osma-Soria. En este momento tan importante para mi, expreso y confieso públicamente mi adhesión total y mi comunión plena a su persona como Cabeza del Colegio Episcopal y como fundamento visible de la Unidad de la Iglesia.

Gracias también a los Señores Cardenales, al Sr. Arzobispo Metropolitano de Burgos y a los demás Sres. Arzobispos y Obispos que han querido acompañarme en este día y en este momento de mi consagración episcopal.

Gracias especiales al Sr. Nuncio de Su Santidad por su disponibilidad para ser el Consagrante principal.

Gracias, como no, al Sr. Administrador Diocesano de Osma Soria, D. David Gonzalo, que durante el tiempo de Sede Vacante de la Diócesis ha sabido desempeñar magníficamente la misión que tenía encomendada. Gracias por tus palabras de bienvenida y por tu acogida en nombre propio y de toda la Diócesis.

Saludo cariñosamente a mis Diocesanos de origen de Palencia, sacerdotes, religiosos y laicos que habéis querido acompañarme en el comienzo de mi nueva tarea y misión. Sé que habéis rezado mucho por mí. Seguid haciéndolo.

Saludo a mis paisanos de Cervatos de la Cueza, mi pueblo natal, que, con tanto cariño recibisteis la noticia de que un hijo de vuestro pueblo fuera llamado al ministerio Episcopal y hoy estáis aquí, testimoniando vuestro cariño y compartiendo mi alegría.

Mi saludo especialmente cariñoso y entrañablemente para todos vosotros, queridos diocesanos de nuestra Diócesis de Osma Soria. Os agradezco vuestra acogida cariñosa, entrañable y sincera. Vengo a vosotros en el nombre del Señor, y como tal me habéis acogido y recibido.

En este día tan importante quiero deciros que cuento con todos vosotros, para que este ministerio episcopal, que la Iglesia me ha confiado, produzca auténticos frutos en esta Iglesia particular de Osma-Soria.

Cuento con la colaboración inestimable de todos los sacerdotes que componéis el presbiterio de esta Diócesis.

Juntos en unidad, comunión y colaboración iremos escribiendo con buena caligrafía la historia evangelizadora de esta Diócesis.

Cuento con la aportación valiosísima de las comunidades de contemplativos y contemplativas de la Diócesis que desde vuestra oración estaréis constantemente siendo verdaderos agentes fecundos de evangelización.

Mi corazón se ensancha y llena de esperanza pensando en vosotros queridos seminaristas y jóvenes todos.” La mies es mucha y los obreros pocos” Abrid vuestro corazón al Señor y dejad que él deposite en vuestro corazón joven, la semilla de su llamada. El os dará fuerza para que sepáis responderle con generosidad y tomar el relevo a tantos como a través de los siglos se han subido a la barca con Jesús y han sido sus más cercanos colaboradores.

Mi saludo a las Autoridades civiles, militares, legislativas y académicas.
A las autoridades que habéis venido acompañándome desde Palencia y en las que siempre he encontrado cercanía, respeto y colaboración.

A las Autoridades de esta Provincia de Soria con las que colaboraré siempre, desde la responsabilidad y el respeto que nos debemos los unos a los otros.

A ellas me atrevo a pedirles en este momento tan importante para mi, que pongan todo su empeño y cuanto esté en su mano, para que en Soria se creen las infraestructuras necesarias, que faciliten el desarrollo del tejido industrial de esta Provincia, desarrollo que frenará la despoblación de la misma y potenciará la permanencia de los jóvenes en ella con un trabajo estable y esperanzador.

Mi abrazo y bendición para los enfermos, los ancianos y cuantos hubierais querido estar presentes en esta celebración pero vuestro estado de salud o vuestra edad, no os lo ha permitido.
Vuestra aportación es preciosa, ofreciendo vuestros sufrimientos y vuestras debilidades por el fruto de la acción evangelizadora de la Diócesis.

Mi cercanía a todas y cada una de las familias sorianas. Si la familia ha revestido siempre una capital importancia como lugar de humanización y evangelización, hoy, en una sociedad secularizada como la nuestra, tiene un vigor y una importancia especial, como plataforma de transmisión de valores humanos y cristianos.

La sociedad no trasmite determinados valores esenciales para la persona y el cristiano, por eso, la misión y la responsabilidad de la familia es mucho más viva y rica.

Es la familia el ámbito más propicio donde se aprende a ser persona y a ser creyente. Hemos de seguir trabajando en este campo y hemos de seguir recuperando, si en algún momento lo hemos dejado languidecer, la importancia y la gran misión que tiene la familia para toda persona y para todo creyente.

Queridos amigos y Diocesanos todos de Osma-Soria: Vengo a vosotros, con ilusión y esperanza. Una ilusión y esperanza que se irá convirtiendo en realidad y agrandando cada día, con la colaboración y la entrega de cada uno en el puesto y en la misión que el Señor le ha confiado. Que Dios os bendiga a todos.